Descripción
Jesús murió voluntariamente para que nosotros pudiéramos vivir. Él escogió morir en nuestro lugar por amor. Vemos múltiples momentos en las Escrituras Hebreas que prefiguran el intercambio de la muerte de Jesús. En el primer capítulo del Evangelio de Juan, Juan el Bautista ve a su primo Jesús y declara: "¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!" (Juan 1:29). Para nosotros, esta afirmación tiene poco sentido. Entendemos llamar a alguien "el MEJOR" pero no "el Cordero". Pero los primeros oyentes judíos de Juan lo habrían entendido. La primera vez que Dios usó un cordero para salvar a su pueblo fue al comienzo de su historia. Abraham y Sara eran viejos y no tenían hijos. Pero Dios prometió hacer de Abraham una gran nación, y finalmente Sara dio a luz a su hijo, Isaac. Algunos años después, Dios le dice estas devastadoras palabras a Abraham: "Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré" (Gén. 22:2). Solo podemos imaginar lo que pasa por la cabeza de Abraham. Sin duda, Abraham experimentó un amor verdadero por Isaac: su hijo, su único hijo, a quien amaba. Pero confió en que Dios proveería un cordero de alguna manera. Cuando llegan a la montaña, Abraham prepara el sacrificio. Ata a su hijo y lo pone sobre la leña. Abraham coloca a Isaac en la pira y levanta el cuchillo. Pero de repente, el ángel del Señor clama: "No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único" (Gén. 22:12). Cuando Abraham levantó la vista, vio un carnero atrapado en un zarzal por sus cuernos. Tomó el carnero y lo sacrificó a Dios en su lugar. ¿Cuál fue el propósito de todo esto? ¿Acaso Dios no sabía que Abraham confiaba en él? El punto no era para Abraham, sino para nosotros. Vemos a un padre que ama intensamente a su hijo, pero que está dispuesto a entregarlo. Vemos a Dios proveyendo un sustituto, para que el pueblo de Dios, encarnado en Isaac, pudiera vivir. Vemos a Dios perdonando al hijo de Abraham —su único hijo, a quien amaba— mientras preparaba el escenario para no perdonar a su propio Hijo amado. Vemos la primera descripción bíblica del Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Jesús no fue una víctima. Fue un voluntario. En la cruz, él tomó voluntariamente sobre sí la ira de Dios hacia el pecado para poder quitar el pecado del mundo. Su temor no era la crucifixión en sí misma, sino la ira de Dios. La crucifixión era una muerte lenta y agonizante. Sus víctimas colgaban durante horas para ser burladas por los humanos, picoteadas por los pájaros y asfixiadas gradualmente. Los clavos a través de las muñecas y los tobillos desgarraban su carne mientras se levantaban para jadear en busca de aire. Hablar mientras se estaba crucificado era difícil. Pero había tiempo. Mucho tiempo insoportable. Jesús hizo una promesa asombrosa a un criminal crucificado junto a él: "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). También habló con su madre y con el autor del Evangelio de Juan (Juan 19:26). Pero la conversación más conmovedora que Jesús tuvo mientras estaba crucificado fue con su Padre. Lucas nos dice que incluso mientras los soldados lo clavaban a la cruz, Jesús oró: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34). Pero Mateo registra estas palabras más preocupantes: "'Elí, Elí, ¿lema sabactani?' esto es, 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?'" (Mat. 27:46). Incluso el lenguaje de estas palabras es conmovedor.
Jesús vivió una vida perfecta y sin pecado, y luego murió una muerte llena de amor. Jesús, en su absoluta inocencia, enfrentó la crucifixión por ti y por mí, y por el criminal en la cruz de al lado, quien confió en Jesús con su último aliento. Él es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y también quitará nuestro pecado, si tan solo ponemos nuestra confianza en él.
Author: Rebecca McLaughlin
Publisher: Good News Publishers
Published: 10/24/2023
Pages: 8
Binding Type: Paperback
Weight: 0.30lbs
Size: 5.50h x 3.50w x 0.70d
ISBN13: 9781682164150
ISBN10: 1682164152
BISAC Categories:
- Religion | Christian Ministry | Evangelism

