Hacia el gran vacío: Peligro y supervivencia en el casquete polar de Groenlandia


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Descripción

En 1930, ningún lugar del mundo estaba menos explorado que Groenlandia. Los nativos inuit habían ocupado la costa oeste, relativamente accesible, durante siglos. La costa este, sin embargo, era otra historia. En agosto de 1930, Henry George Watkins (apodado "Gino"), un explorador británico de veintitrés años, dirigió a trece científicos y exploradores en una ambiciosa expedición a la costa este de Groenlandia y a su vasto e inhóspito interior para establecer una base meteorológica permanente en el casquete polar, a 8.200 pies sobre el nivel del mar. La Estación del Casquete Polar iba a ser el ancla de una ruta transpolar de viajes aéreos desde Europa a América del Norte.

El clima en el casquete polar era espantoso. Feroces tormentas. Temperaturas que descendían por debajo de los -50 grados Fahrenheit en invierno. El plan de Watkins consistía en rotar equipos de dos hombres cada uno para monitorear la estación durante dos meses a la vez. Nadie había intentado pasar el invierno en ese paisaje hostil, y mucho menos gestionar una estación meteorológica durante doce meses continuos. Watkins era más joven que cualquiera de los que estaban bajo su mando. Pero tenía varios viajes audaces al Ártico en su haber y nadie dudaba de su juicio.

La primera crisis llegó en otoño, cuando una tormenta de nieve dejó varada una misión de reabastecimiento a medio camino de la cima durante muchas semanas. Cuando llegaron al casquete polar, no había suficientes provisiones y combustible para otro turno de dos hombres, por lo que la estación tendría que ser abandonada. Entonces, el miembro del equipo August Courtauld hizo una oferta asombrosa. Para que la misión siguiera adelante, monitorearía la estación solo durante el invierno. Cuando un equipo subió en marzo para relevar a Courtauld, después de semanas de brutal esfuerzo para hacer el viaje de 130 millas, no pudieron encontrar rastro de él ni de la estación. A finales de marzo, la situación de Courtauld era desesperada. Estaba enterrado bajo una carga inamovible de nieve congelada y le faltaban provisiones de forma desastrosa. El 21 de abril, cuatro meses después de que Courtauld comenzara su solitaria vigilia, Gino Watkins partió hacia el interior con dos compañeros para encontrarlo y rescatarlo.

David Roberts, "veterano montañista y cronista de aventuras" (Washington Post), se basa en relatos de primera mano y materiales de archivo para contar la historia de esta audaz expedición y de la épica odisea de supervivencia que siguió.



Autor: David Roberts
Editorial: W. W. Norton & Company
Publicado: 03/12/2024
Páginas: 368
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.67 libras
Tamaño: 8.28 alto x 5.55 ancho x 0.90 profundidad
ISBN13: 9781324086376
ISBN10: 1324086378
Categorías BISAC:
- Naturaleza | Ecosistemas y hábitats | Regiones polares
- Biografía y autobiografía | Aventureros y exploradores
- Ciencia | Historia