Nada es imposible para Dios: El conjunto de milagros


Precio:
Precio de venta$22.99

Descripción

Dios honró las oraciones de Kathryn Kuhlman: "No quites de mí tu Espíritu. Soy inútil cuando la carne se interpone. Dios, no me moveré sin ti". Como resultado, las personas fueron salvadas, restauradas y sanadas. Ella gritaba: "Ponte de pie y acepta tu sanidad. Acércate y cuéntanos lo que Dios ha hecho".

Cientos sanaron.

Por cientos venían niños, adultos, ministros de todas las denominaciones. El Capitán LeVrier sanó de cáncer terminal. La artritis paralizante y dolorosa de Marguerite Bergeron desapareció. Donnie Greenway salió de su silla de ruedas. Verdaderamente, Nada es imposible para Dios.

Dios no puede fallar

A través de este libro experimentarás el poder explosivo y la emoción de los Servicios Milagrosos de Kathryn Kuhlman, y encontrarás esperanza para satisfacer tus necesidades. Dios es un especialista cuando se trata de lo imposible, y Él es capaz de hacer cualquier cosa menos fallar.

Aunque Kathryn Kuhlman ya no está con nosotros, Dios todavía lo está

Autor: Kathryn Kuhlman
Editorial: Bridge-Logos Publishers
Publicado: 01/05/1992
Páginas: 378
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.85 lbs
Tamaño: 8.40h x 5.50w x 1.10d
ISBN13: 9780882706566
ISBN10: 088270656X
Categorías BISAC:
- Religión | Inspiración
- Religión | Vida cristiana | General

Acerca del autor
Kathryn les decía a todos los que asistían a sus Servicios Milagrosos que ella no podía curar a nadie, y que cualquier curación no tenía nada que ver con ella. Todo se trataba de Jesús y su poder sanador. Ella discernía lo que Dios estaba haciendo y anunciaba las curaciones que ocurrían en el Auditorio.

Los servicios siempre comenzaban con un enorme coro de quinientos miembros que traían alabanza y la presencia de Dios a la reunión, y una canción favorita era 'Él me tocó'. Luego, las curaciones comenzarían y, a veces, la presencia de Dios aparecía como una nube o la gente sentía fuego atravesándolos. Dios sigue sanando a la gente hoy en día, y estos testimonios demuestran que los milagros pueden y aún ocurren hoy. Como solía decir Kathryn: no me mires a mí, mira a Jesús.