El romance no comenzó en Roma: una crítica del origen latino de las lenguas romances


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Descripción

Durante muchos años, se nos ha enseñado que las lenguas romances provienen del latín. La gramática histórica ha descrito este proceso basándose en un complicado marco teórico de cambios sucesivos que causaron una profunda transformación de la lengua madre, la cual degeneró en el llamado latín vulgar. Sin embargo, como se muestra en investigaciones recientes, a nivel de estructura morfosintáctica, el cambio lingüístico es un proceso muy lento. Algunos de los cambios internos de una lengua no ocurren a lo largo de siglos, sino que se pueden rastrear a lo largo de milenios. ¿Por qué la gramática histórica atribuye a influencias externas el proceso evolutivo del latín clásico al vulgar y pasa por alto el hecho de que podría ser causado por la o las lenguas substrato? Algunas características de esas lenguas habrían sobrevivido a la romanización y apuntan a un ancestro común más antiguo, una lengua aglutinante y composicional compartida por los diversos pueblos mediterráneos y de la cual derivarían las llamadas lenguas romances. Este trabajo presenta algunas nuevas hipótesis de investigación, que muestran que las lenguas romances comparten un alto porcentaje de características fonéticas, léxicas, morfosintácticas y semánticas, mostrando un parentesco cercano con una tipología lingüística que las relaciona entre sí, pero las distancia del latín. Se centra en el español, aunque se incluyen algunos ejemplos en diferentes lenguas romances, como el rumano, que conserva algunos aspectos que nos ayudan a acercarnos a esta lengua madre común. ¿Cómo es posible que el rumano haya sobrevivido aislado a tantas invasiones duras y no románicas? Las similitudes estructurales, léxicas, fonéticas y conceptuales entre el rumano y el resto de las lenguas romances occidentales —lenguas distantes cuyos pueblos no han estado en contacto directo durante al menos dos mil años— sugieren una lengua común anterior que debe ser mucho más antigua que el latín. Por lo tanto, las características de las lenguas romances podrían haber evolucionado directamente de esta lengua común y previa, sin tener que justificar este desarrollo a través del latín. La relación entre las lenguas romances y el latín sería entonces de parentesco y no de filiación. La evidencia es cada vez más concluyente: las lenguas romances no se originan en el latín. Prólogo de Cristina Brescan.

Autor: Carme Jimenez Huertas
Editorial: Createspace Independent Publishing Platform
Publicado: 23/01/2018
Páginas: 162
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.50 libras
Tamaño: 9.02 alto x 5.98 ancho x 0.35 fondo
ISBN13: 9781984030214
ISBN10: 1984030213
Categorías BISAC:
- Estudio de Lenguas Extranjeras | Lenguas Romances (Otras)

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