Descripción
Un encuentro con Smith Wigglesworth fue una experiencia inolvidable. Esta parece ser la reacción universal de todos los que lo conocieron o lo escucharon hablar. Wigglesworth era un hombre sencillo, un ex fontanero, que fue usado de una manera extraordinaria por nuestro Dios extraordinario. Durante sus cuarenta años de ministerio, miles de personas llegaron a la salvación, recibieron el bautismo en el Espíritu Santo y fueron sanadas milagrosamente. Estos milagros incluyeron la restauración del oído y la vista, la formación creativa de extremidades perdidas, la desaparición de crecimientos cancerosos, la recuperación de la cordura por parte de los violentamente insanos y la resurrección de varias personas de entre los muertos. El poder milagroso de su ministerio se captura en esta colección clásica de sermones y estudios bíblicos de Wigglesworth. A pesar del paso de los años, aún conservan la unción sobrenatural espontánea que hacía que Wigglesworth proclamara en voz alta su frase favorita: "¡Solo cree!"
Autor: Smith Wigglesworth
Editorial: Whitaker House
Publicado: 11/09/2018
Páginas: 192
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.45lbs
Tamaño: 8.40h x 5.40w x 0.60d
ISBN13: 9781641231244
ISBN10: 1641231246
Categorías BISAC:
- Religión | Cristianismo | Pentecostal y Carismático
- Religión | Vida cristiana | Crecimiento espiritual
Autor: Smith Wigglesworth
Editorial: Whitaker House
Publicado: 11/09/2018
Páginas: 192
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.45lbs
Tamaño: 8.40h x 5.40w x 0.60d
ISBN13: 9781641231244
ISBN10: 1641231246
Categorías BISAC:
- Religión | Cristianismo | Pentecostal y Carismático
- Religión | Vida cristiana | Crecimiento espiritual
Acerca del autor
Smith Wigglesworth (1859-1947), conocido como el Apóstol de la Fe, tuvo un ministerio evangelístico y de sanidad internacional. Fontanero de profesión, la vida de Wigglesworth cambió drásticamente cuando, a la edad de cuarenta y ocho años, fue bautizado en el Espíritu Santo y ungido con poder para predicar y sanar. Su ministerio se caracterizó por señales y maravillas. Su fe inquebrantable inspiró a miles a recibir la salvación, la sanidad y la llenura del Espíritu Santo.

