Descripción
Desde principios del siglo XX, el materialismo científico ha socavado tanto nuestra creencia en la capacidad humana de trascendencia que a muchas personas les resulta difícil creer en Dios y en el alma humana. La perspectiva materialista no solo ha echado su hechizo sobre las ciencias naturales, la psicología, la filosofía y la literatura, sino que también ha cautivado la cultura popular, que ofrece muy poco para fomentar el "anhelo ascendente del alma".
Hay muchas señales de la pérdida generalizada de confianza en nuestra capacidad de elevarnos, y estas han sido señaladas por pensadores tan diversos como Carl Jung (psiquiatra), Mircea Eliade (historiador de las religiones), Gabriel Marcel (filósofo) y los autores C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien. Sus observaciones fueron validadas por un estudio de 2004 publicado en el American Journal of Psychiatry que vinculó la ausencia de religión con un marcado aumento en el suicidio, la falta de sentido, el abuso de sustancias, la separación de miembros de la familia y otros problemas psicológicos. Así, la pérdida de trascendencia está afectando negativamente a toda una sociedad. Está robando a innumerables individuos su sentido de felicidad, dignidad, ideales, virtudes y destino. Irónicamente, la evidencia de la trascendencia es mayor hoy que en cualquier otro período de la historia. El problema es que esta evidencia no ha sido compilada y puesta a disposición de manera generalizada, un desafío que el Padre Spitzer aspira a afrontar con este libro. La obra del Padre Spitzer proporciona una luz brillante en medio de la oscuridad al presentar evidencia tradicional y contemporánea de Dios y de un alma transfísica de varias fuentes importantes. Muestra que somos seres trascendentes con almas capaces de sobrevivir a la muerte corporal; que somos seres autorreflexivos conscientes de y capaces de esforzarse por alcanzar la verdad, el amor, la bondad y la belleza perfectos; que tenemos la dignidad de ser creados a imagen y semejanza de Dios. Si subestimamos estas verdades, nos infravaloramos unos a otros, vivimos por debajo de nuestras posibilidades y no alcanzamos nuestro destino.
