Descripción
Conocido por sus importantes contribuciones académicas a la teología dogmática y al comentario bíblico, Joseph Ratzinger también ha sido un analista perspicaz y astuto de la modernidad política y sus descontentos. Este trabajo revela la aguda visión de Ratzinger sobre los desafíos fundamentales que enfrenta el Occidente del siglo XXI.
El proyecto civilizatorio que llamamos "Occidente" fue un logro cultural con historia. Ratzinger entiende que Jerusalén, Atenas y Roma fueron las tres patas del taburete cultural sobre el que descansa "Occidente". De esa comprensión, Ratzinger extrae su análisis de la crisis posmoderna de Occidente. La cultura occidental del siglo XIX le dio una patada a la pata de Jerusalén de debajo del taburete cuando sus "humanistas ateos" declararon al Dios de la Biblia enemigo de la maduración y liberación humana.
Cuando perdemos la pata de Jerusalén del sistema de apoyo cultural de Occidente, la pata ateniense se tambalea. Porque, a falta de la convicción de que el Dios de la Biblia imprimió algo de su propia "racionalidad" en un mundo creado por el Logos (la Palabra o "razón" de Dios), la razón comienza a dudar de su propia capacidad para llegar a la verdad de algo.
Este asalto a la capacidad de la razón para discernir la verdad con certeza se conecta directamente con lo que Ratzinger llamó famosamente la "dictadura del relativismo", el uso del poder coercitivo del Estado para imponer un orden moral relativista a toda la sociedad.
En respuesta a esta grave crisis actual, Ratzinger dice que debemos concentrarnos en responder preguntas fundamentales como: ¿Cómo se originó la cultura occidental y cuáles son sus límites? ¿Qué pasa con las raíces espirituales de la cultura occidental y los cimientos morales sobre los que se asienta?
"El testimonio de vidas cristianas vividas noblemente es el comienzo de la reconversión de Occidente, y ese retorno a las verdades enseñadas por el Dios de la Biblia es esencial para que el gran proyecto civilizatorio occidental no se desmorone. Joseph Ratzinger comprendió ese peligro mucho antes que muchos otros. Sería bueno prestar atención a su receta."
-- George Weigel, Del Prólogo

